Piel Seca
La piel seca se caracteriza por una producción insuficiente de sebo (aceite natural de la piel), lo que lleva a una barrera cutánea comprometida que no retiene la humedad de forma eficaz. Esto se manifiesta con una sensación constante de tirantez, especialmente después de lavarse, y un aspecto opaco, sin brillo y con poros apenas visibles. Es común que presente aspereza al tacto, descamación, enrojecimiento, picor y, en casos más severos, pequeñas grietas o fisuras. Su fragilidad la hace más susceptible a factores externos como el clima frío, el viento o el uso de productos agresivos, lo que agrava aún más su sequedad y malestar.